Suelos de Bambú: Propiedades, Desventajas e Instalación

Las Tarimas de Bambú, a pesar de los prejuicios, han demostrado ser una opción resistente, decorativa y además ecológica. Descubre las propiedades de este material como suelo

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Los suelos de bambú (bamboo en inglés) no son nuevos en Occidente, hace ya más de 20 años que están presentes en Europa y Estados Unidos. Sin embargo no ha sido hasta fechas recientes que han llamado la atención de toda clase de propietarios y de profesionales del sector de la construcción y decoración.

Este creciente interés por el bambú se debe a varios factores: unas interesantes propiedades técnicas y decorativas, y también por ser un material ecológico y respetuoso con el medio ambiente.

¿Qué es el Bambú?

Aunque el bambú parece madera y comparte muchas propiedades con esta, hay que tener en cuenta que no lo es. Es una hierba.

Existen muchas especies de bambú, más de 1.500. La que más nos interesa en este caso es la variedad cuyo nombre científico es Phyllostachys edulis. Esta es una de las especies que mayor tamaño alcanza y la que en mayor medida se utiliza para fabricar tarimas.

Una de las características más interesantes del bambú es su rápido crecimiento. Esta cualidad permite producir continuamente sin poner en riesgo la especie. Por ejemplo el bambú puede ser talado en menos de tres años, mientras que muchas especies de árboles requieren décadas para poder aprovechar la madera.

Pero no solo eso, al talar el bambú no se acaba con la planta, se deja el tronco y la raíz que sigue creciendo. Y además procesa el dióxido de carbono incluso mejor que muchos árboles. De ahí que sea frecuente hablar del bambú como un material sostenible y ecológico.

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Propiedades de los Suelos de Bambú

Los suelos de bambú son un producto de calidad, con interesantes características, y también algunos inconvenientes. Sin embargo durante años se ha considerado que son un tipo de tarima o pavimento de baja calidad.

Esta percepción es, desde nuestro punto de vista errónea, ya que se basa en prejuicios generados hace ya algún tiempo cuando los productos de bambú inundaron los mercados europeos y americanos en la década de los 90. Durante estos años la incipiente industria china (no fue la única, pero si la más importante) daba salida a productos con calidades más que discutibles y a precios ridículos. El resultado fueron suelos que se hinchaban, deformaban, decoloraban y mucho más.

Sin embargo la situación actual nada tiene que ver con la anterior. Existen fabricantes que ofrecen productos de gran calidad donde se controlan cada uno procesos y pasos durante la producción. Desde la selección de la materia prima hasta la aplicación de acabados.

Algunas de estas interesantes características son:

  • El bambú es un material abundante y barato.
  • El bambú es renovable en el sentido de que su rápido crecimiento permite un nivel de explotación elevado sin poner en riesgo el ecosistema y/o la especie. Esta característica no está exenta de discusión. La utilización de productos químicos para la fabricación de tarimas no tiene porque ser una actividad respetuosa con el medio ambiente. El cultivo de bambú puede haber desplazado o provocado la desaparición de otros ecosistemas. Estos no son los únicos puntos donde flaquea una afirmación como esta.
  • Es fácil de instalar, al menos tanto como la madera. Es especialmente fácil e incluso apto para que lo instale cualquier amante del bricolaje en su versión de tarima flotante con sistema de clic. No es necesario la utilización de herramienta o maquinaria específica.
  • Pueden ser realmente duros. Existen importantes diferencias respecto a la especie o si ya ha sido procesado o no, pero en todos los casos suele dar resultados sorprendentes en los test de dureza a los que se somete. Incluso antes de ser procesado el bambú ofrece una resistencia superior a la de especies como el roble o el fresno, y está muy por encima del pino o el abeto.
  • Se pueden conseguir superficies realmente suaves y agradables al pisar.
  • Buen comportamiento frente a la humedad, especialmente su versión industrial (fibras de bambú). Bastante mejor que algunas maderas habituales en la fabricación de tarimas.
  • Es un material muy estable. Las juntas de dilatación se deben respetar en una instalación, como no puede ser de otra forma, pero permite normalmente paños mayores que la madera.
  • Se pueden conseguir multitud de diseños y composiciones a partir de un mismo material. No solo nos referimos a la aplicación de acabados, también a la presentación: horizontal, vertical o trenzado.

Inconvenientes

Una exposición prolongada a la luz solar los decolora. Para reducir estos efectos pueden utilizarse acabados con filtros UV.

Como ya mencionamos la tarima de bambú resiste la humedad mejor que muchas maderas, sin embargo no es inmune a esta.

Existe un gran intrusismo en el sector y producto de baja calidad. La demanda creciente y el hecho de que gran parte de la producción se realice en países donde no siempre se respetan unos estándares de calidad mínimos ha provocado que el mercado este lleno de productos que realmente no son buenos.

De ahí que haya que prestar especial atención a la calidad del material antes de realizar una compra. Algunos de los problemas relacionados con tarimas baratas y no presentes en productos de calidad son:

  • Si el bambú no esta correctamente secado se deforma.
  • Utilización de adhesivos de mala calidad y/o tóxicos.

Tipos de Tarimas de Bambú

Lo primero que debemos saber es que para la fabricación de muchas cosas, no solo suelos, en las que se usa bambú, este no se utiliza en su estado natural. Es habitual triturarlo para convertirlo en fibras, y unir estas usando adhesivos y presión. El resultado es un material mucho más resistente, que sigue siendo en esencia bambú.

Sabiendo esto, podemos clasificar los suelos de bambú de la siguiente forma.

  • Tarima Maciza o Natural. En este caso hablamos de tiras de bambú pegadas una con otras. Estas se pueden unir a lo ancho (horizontal) o a lo largo (vertical).
    • Horizontal. Se aprecian en mayor medida el grano, fibras y nudos del bambú.
    • Vertical. Apariencia más uniforme y rayada.

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  • Trenzado o Industrial. En los casos anteriores las piezas se pegan unas con otras, en un sentido o en otro. En este se trata de un proceso industrial durante el cual las fibras se empapan en adhesivos y se prensan. El resultado es mucho más resistente. Esta opción es normalmente algo más cara.

Tarima de Bambú para Exterior ¿Es esto posible?

La tarima exterior de bambú es una variante del tipo trenzado o industrial, que da un paso más en el proceso para adaptar la tarima a la intemperie. En este caso a las fibras de bambú se le aplican tratamientos a base de calor (termo-tratamientos) y se realizan prensados a muy alta presión para conseguir altas densidades.

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El resultado es una tarima muy densa y estable que poco tiene que envidiar a las hechas a partir de maderas tropicales.

Es habitual que los fabricantes certifiquen su tarima de bambú para exteriores con una clase de uso 4. Según la normativa europea (EN 335) esta clase de uso se define como exterior en contacto con el suelo. Solo hay una clase superior, la 5, que contempla usos en contacto directo y continuo con agua salada.

Instalación de Pavimentos de Bambú

Los tipos de instalación para la tarima de bambú son exactamente los mismo que existen para la colocación de cualquier suelo o tarima de madera. Básicamente son:

  • Sobre rastrel. La tarima se clava sobre rastreles (listones de madera), de forma que no toca directamente el pavimento. Es la instalación habitual para exteriores, aunque también se usa en interiores.
  • Pegada o encolada al subsuelo.
  • Flotante. En este caso no se fija la tarima al subsuelo, sino que se encajan la piezas unas con otras mediante un sistema de clic que las mantiene unidas. Este tipo de instalación es la más sencilla, y la pueden realizar personas con cierta habilidad para el bricolaje.

Recomendaciones

Permita que la tarima o piezas de bambú se aclimaten al entorno antes de instalar. Es decir lleve las cajas de suelo al lugar de la instalación, ábralas para que circulen el aire, y déjelas allí un tiempo. Esto permitirá evitar dilataciones o contracciones indeseadas tras la instalación. El tiempo recomendado es superior al que se aconseja para la madera, aproximadamente una semana, incluso algo más si es posible.

Asegúrese de que el subsuelo está bien seco y nivelado.

Si realiza una instalación flotante no se olvide de utilizar una base aislante o foam. Este no solo le ayudará a nivelar pequeñas irregularidades que pudieran quedar en el subsuelo, frenará el posible paso de humedad desde este, si lo hubiera.

¿Limpieza y Mantenimiento de los Suelos de Bambú?

Limpiar un suelo de bambú no es complicado, es tan fácil como limpiar un laminado. Bastará con barrer y/o pasar la mopa habitualmente, y de forma periódica fregar con agua y jabón, pasando la fregona bien escurrida. Lo mejor es utilizar aspiradora, y como jabón uno específico para suelos de madera. Evite productos como lejías (amoniaco) o detergentes con elevados PH, jabones de aceite o ceras.

Aunque los pisos de bambú presentan un mejor comportamiento que muchas maderas frente a la humedad no son completamente inmunes. No es nada recomendable instalarlos en zonas donde vaya a estar encharcados habitualmente.

¿Se puede lijar los suelos de bambú?

La respuesta es si, es posible lijar una tarima de bambú. En principio es una tarea similar a la de lijar un piso de madera, aunque a la hora de aplicar el acabado podemos encontrar algunos problemas.

Como ya mencionamos existen muchas subespecies de bambú y no todas aceptan los acabados de igual forma. En algunos casos el barniz o el aceite no terminan de penetrar y en otros parece que el bambú se lo bebe. Por ello lo mejor es consultar con profesional.

El lijado o acuchillado no es aplicable a especies blandas de bambú e instalaciones flotantes.